No es corriente que los héroes de los tebeo vayan solos. El heroísmo, para que sea tomado en serio, requiere unas ciertas condiciones a veces incompatibles con la amenidad necesaria para que una larga saga aventurera sea capaz de mantener un interés prolongado. Los héroes de los tebeos, por otra parte, no pueden acumular en su personalidad única todas las cualidades físicas e intelectuales precisas para planear y vivir algunas de sus aventuras, complicadas por las circunstancias de lugar y tiempo. Por eso, los héroes de los tebeos suelen ir acompañados por alguien. Según el tipo de héroe de que se trate, según la clase de aventuras que esté dispuesto a vivir, el compañero que se le adjudique será también de una u otra especie. Desde el Milú de Rintín hasta la Rosario de Popeye hay una amplísima gana de acompañantes masculinos, femeninos o zoológicos. De todos ellos sin embargo, destacan tres tipos fundamentales.
A veces el héroe va acompañado de un sabio científico que ponga a punto los instrumentos necesarios y efectúa los cálculos oportunos para emprender una aventura fanta-científica, es el caso de Flash Gordon, por poner un ejemplo.

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