Crispín al principio parecía ser el escudero del Capitán Trueno, era quien le llevaba las armas y a menudo se dirigía a él llamándole mi capitán. Goliath , en cambio era una especie de soldado distinguido, uno de los cruzados a quienes mandaba el Capitán, con caracteres de lugarteniente. El tiempo, sin embargo, irá modificando ambas personalidades y no tardaremos en saber que el auténtico escudero del héroe es el forzudo Goliath mientras Crispín es en teoría una especie de hijo adoptivo.
En efecto, parece que poco después de que el Capitán Trueno saliera del feudo de su padre en busca de aventuras que el enfrentarán a los musulmanes invasores, topó con uno de éstos de extraordinario tamaño que resultó ser en realidad un leñador cristiano así disfrazado para mejor vengar a su familia muerta a manos de los sarracenos.
Goliatho y el Capitán Trueno simpatizaron al momento y el primero se convirtió desde entonces en el escudero del segundo. El caso de Crispín due diferente. Crispín era hijo del conde de Normandía, amigo y vecino de la familia del héroe. Un día, cuando la viuda del conde viajaba en una pequeña comitiva, fue atacada por una banda de moros y, herida de muerte, encomendó al Capitán Treno y Goliath, que ahuyentaran a los asaltantes, el cuidado y la educación de su hijo. Trueno y Goliath debieron sentirse muy agobiados durante un tiempo por la crianza y educación del muchacho, pero lo cierto es que cuando comenzaron sus aventuras públicas, Crispín tendría ya unos doce años, era un chico despierto y pudo acompañarles a tierras de moros.

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